
.
El otro día pensaba en lo asquerosos -o, por decirlo menos, curiosos- que somos los humanos. Y es natural, porque pareciera que es parte de nosotros.
No sé por qué, pero tras conversar en el bar con mis amigos sobre la inmortalidad del cangrejo y otras mil cosas, yo pensaba en uno de los nuestros órganos: la boca (o como quiera decirle la ciencia biológica).
Uno hace muchas cosas con la boca: hablar, comer, besar, lamer, vomitar, introducirse otros objetos ú órganos. Desde antes que nacimos y hasta que nos pudrimos de muertos. Siempre.
Por ejemplo, una mujer de 20 años ya ha besado a más de algún niño en su vida (o niña ¡quién sabe en estos días!).
Si ya ha tenido sexo, puede que haya realizado en más de una ocasión una felación. Y, hoy por hoy, besa a su actual novio (tienen sexo y todo) y, pese a que asea a diario su boca, queda el remanente del pene de otro en su boca. Y, obviamente, la saliva de esos besos, el vómito de alguna fiesta adolescente, los restos de comida diaria (o los restos de ella si es bulímica), caries (si es que lo hubiere), etcétera.
Por su parte, supongamos que el novio veinteañero ya ha tenido experiencias anteriores. Debuto con otra mujer, realizando cunnilingus, sexo anal y todo tipo de contactos tanto con su boca, manos y otro órganos del cuerpo.
Entonces, al momento de tener sexo, la mixtura de fluidos y reminiscencias ajenas es notable. Un simple beso puede implicar restos de vómito, muchísima y variada comida, contacto de ambas bocas con órganos "íntimos" (pene, ano, senos). Y todo en un instante.
Esa pareja puede continuar "hasta que la muerte los separe" como terminar y buscarse a otras personas. Y esa mujer y ese hombre siguen con esta cadena que no tiene origen ni mucho menos, final (apenas que se acabe la especie).
Así la boca, como todo nuestro cuerpo, sirve para usar. Y aunque los neoplatónicos me vengan a decir que lo que importa es el alma y el cuerpo es corruptible, a mi modo de ver es tan o más importante ese contacto entre humanos como el "espiritual" (si es que existe tal mito).
Puede ser asqueroso o puede ser parte de nuestra "esencia" dionisíaca, donde todo se mezcla con todo.
¡Vaya a saber uno!
Yo sé que más de alguien lo ha pensado pero, como solemos hacer con todo lo que es considerado vulgar o tabú, lo único que hay que hacer es obviar y negar callando.
=0=