domingo, 28 de marzo de 2010

ROSA ROJA

.


Alberto se despierta antes de la aurora para recibir con un tierno desayuno a su esposa Angélica. La bandeja que él lleva a la cama, con el té, el jugo de naranja, los huevos a la copa bien preparados y las tostadas con deliciosa mantequilla, está decorada además con una hermosa rosa de un profundo color rojo.
Ella le ofrece un beso medio dormido, pero con mucho amor.

Él ya está de terno y corbata para su día de trabajo. Angélica se dedicará el resto del día a ordenar la casa y sus recovecos semilimpios, gracias a las labores de fin de semana de Alberto.


Sin ningún problema, Alberto monta el su vehículo para ir al trabajo. En la caletera de la Autopista Central -que a esas alturas se denomina avenida Jorge Alessandri Rodríguez- con Departamental, rumbo al norte, un joven que trabaja en la esquina limpiando parabrisas intenta pasar su trapo por sobre el de su vehículo, pero Alberto se niega a que le realicen tal labor. El joven insiste y Alberto le dice que pide que no insista. El joven desiste y el semáforo en verde hace que Alberto prosiga hacia su lugar de trabajo.


Los empleados le tienen preparado una sorpresa en la oficina y Alberto es premiado por el jefe como el empleado del mes, lo que compromete un buen aguinaldo.


En la tarde, Alberto se reúne con sus amigos y beben un poco de cerveza para hacer más amistoso el sol de fines de verano. Allí pasa la tarde.


Ya de noche, en un local camino a casa, al que siempre acude, compra una rosa blanca, con la que todas las mañanas decora la bandeja para su esposa.


Antes de llegar a casa, Alberto estaciona su vehículo en Departamental con la caletera sur de la Autopista Central. Intenta localizar en medio de la noche negra al joven limpiaparabrisas. Está en un costado de la caletera, dopándose con una joven, también indigente.


Alberto se dirige al maletero del auto y saca con su mano derecha, recién forrada por un negro guante grueso, un enorme fierro con doble punta arqueada, ubicada justo al lado de la rosa roja recién comprada.

Se dirige donde el joven y, sin mediar palabras y con el rostro entero y frío, Alberto le da con las puntas del fierro en el cráneo del joven. La muchacha arranca desesperada y se pierde en la noche. En un par de minutos, la cabeza del joven chorrea sangre y babas. Ya está muerto.


Sin prisa, Alberto vuelve con el fierro en la mano al vehículo, lo lanza al maletero. Entonces, coge la rosa blanca y nuevamente se dirige a donde yace el indigente muerto. Se agacha para acercar la flor al charco de sangre estancada. Los pétalos de la flor se convierten en un furioso rojo.
Luego, Alberto pone en marcha el vehículo y prosigue su ruta rumbo a casa.


Al día siguiente, Alberto espera amorosamente a Angélica con un tierno desayuno y, como siempre, decorada con la preciosa rosa de color rojo profundo.

domingo, 21 de marzo de 2010

ELÁSTICO

.


Uno suele pensar que sólo uno puede estirar y cortar elásticos, pero ¿qué pasa cuando a uno, sin saberlo, le pueden estar estirando el elástico?

¿Qué se hace en esas situaciones?

miércoles, 10 de marzo de 2010

SKIZO

.


Whisky lamen mi bazo
Dos lunas negras blancas
Tú fueron la cosa culear
Yagas árbol a él escándalo
Demonizar bebé un muerto
Leche florece cuál tetas
Mamá mama mima me
Relámpago yo posterior
Vomito vómito miel tierna
Chao O.K. no soler sol así
Vergüenza ver verga virgo
Lenguetear vidriería libro ay!
Libertad libro libra libre labra
Labra lóbrego logro lágrima
alegrar alegrar baba posterior
Ja!

martes, 9 de marzo de 2010

BILLETE

.

Ayer me encontré un billete de mil pesos en la vereda de una vieja calle.


Lo miré indiferente. Di un vistazo a mi alrededor. Nadie.


Me acerqué al verdoso papel arrugado. El capitán Carrera Pinto tenía sus ojos más desolados que de costumbre.


Pronto puso esos ojos desencajados sobre mí. Me entristeció: sentía que él ya no deseaba estar encapsulado ni un minuto más allí.


Nadie lo conoció.

Nadie lo conoce.

No tuvo más que 31 años de algo de goce.

No tuvo más que 31 años de algo de vida.

A los niños les aburre que hablen de personajes de él.

¡Para que seguir existiendo allí, en ese espacio vacio de emoción!


Sin hablar me pidió ayuda.


No lo pensé dos veces y le ayudé a escapar rodeando el Monumento a los Héroes de la Concepción y por detrás de los árboles de la Alameda, en el reverso del billete. Se despidió como siempre: en silencio.


Se lo agradeceré eternamente.


Yo no era sino un desconocido, un anónimo, un bastardo más de un mundo de cosas efímeras y vanas. Era.


Volví a cobrar sentido. Sin reflexionar de nadie ni nada, ocupé su lugar dentro de las verdes fronteras de ese viejo y arrugado billete tirado por alguien en la calle a punto de recibir los salpicones de la lluvia otoñal.



Sé que valgo lo que la gente y la inflación quiere que valga, pero al menos eso me hace feliz.

HACE TRES SEMANAS

.


Hace tres semanas mandaba al infierno a Chanco, Cauquenes y Talca.


Hoy censuro arrepentido, triste y en silencio mis deseos furibundos.

sábado, 6 de marzo de 2010

GUTURAL DESGARRO ESCUPE

.


Se ahoga la luz en las calles
una mano que guía mi mano
ondas de magnitudes e intensidades
un parto o un eructo o un gargajo
el corazón no puede arrancar de las costillas
una puerta y la bomba se dispara
se disipa desde el centro del mundo.

Las pupilas entreabiertas
la presión densa en las sienes
murmullos y cristales desgajados
se arrancan los muertos
se arrancan las vidas
no hay espacio ni tiempo
un odioso presente eterno.

La guadaña lo fragmenta todo
el interior vomita este aborto
todos corren hacia ningún lugar
todos gritan y no hay ruidos
sucede todo en simultáneo segundo
los azotes del infierno se aniquilan
gutural desgarro escupe ¡¡¡terremoto!!!