viernes, 4 de junio de 2010

EL DÍA DE LA MARMOTA

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Me levanto nuevamente de madrugada.
Hace frío y está oscuro. Debo trabajar.
No alcanzo a desayunar.

Tomo la micro que se demora y se demora.
La abordo, me bajo 10 minutos después y espero en la esquina.
Pasa el vehículo y entre conversas y silencios llegamos al trabajo.

El frío presiste.

Estoy nervioso delante de ellas, delante de ellos.
Sale más o menos. Debo mejorar.
Ya pasó el mediodía: me voy a almorzar.

Termino y salgo del lugar hacia el paradero.

Tomo la micro que se demora y de demora.
La abordo, me bajo 10 minutos después y espero en la esquina.
Pasa el vehículo y entre conversas y silencios llegamos al trabajo.

El frío persiste.

Estoy nervioso delante de ellas, delante de ellos.
Sale más o menos. Debo mejorar.
Ya pasó el mediodía: me voy a almorzar.

Termino y salgo del lugar hacia el paradero.

Tomo la micro que se demora y de demora.
La abordo, me bajo 10 minutos después y espero en la esquina.
Pasa el vehículo y entre conversas y silencios llegamos al trabajo.

El frío persiste.

Estoy nervioso delante de ellas, delante de ellos.
Sale más o menos. Debo mejorar.
Ya pasó el mediodía: me voy a almorzar.

Termino y salgo del lugar hacia el paradero.

Tomo la micro...

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