.
El absurdo regalo de un verso
tiñe de sangre tierna el alma
aun cuando esta no exista.
El palabreo eterno de soles
y de dedos contorneados
rebasan mi insana corporeidad.
Una caricia bastante férrea
no podrá frente a la contingencia
por la que me profeso dolor.
El absurdo regalo de un verso
debe morir de forma eterna
e instantáneamente hoy día.
El espíritu no vuelve a existir
nunca nació realmente bien
y muere así lo inasible.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario