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Hoy con los dientes me corroen
me destrozan
me destruyen.
Alucino estando más muerto
más carroña
más putrefacción.
O al menos así me piensan (así me sueñan) mis enemigos.
Siento risas sobre mi yugular
me parten en dos
me pulverizan.
Acaso sea yo el maldito
aborto de tu Dios
cuervo infecto.
Sospecho que sus sonrisas me persignan maldiciones.
Estimo más prudente acaecer
desenvainar la espada
contra el molino.
Sé que me van a vencer
sé que no voy a ganar
sé que estoy siendo ajusticiado
de antemano
como la purulenta araña
que está entre el spray y la pared
entre el veneno y la cosa misma
entre la espada y la pared
No quedará otra opción más que lo incierto
lo infecundo, lo quimérico de llorar profundo
de ser nuevamente amarrado sobre mis sienes
que palpitan el dolor de la vergüenza
la rabia que hace trizas mis dientes
y que vuelve en rojo mis ojos
que contemplan el espectáculo
de otros lacerándome
descuartizándome
con filosas dagas
con garras dementes.
Hoy soy sólo carroña disponible de ser vomitada
para mis enemigos
felices.
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