miércoles, 28 de septiembre de 2011

A LA PENUMBRA DE UNA NUEVA NOCHE SOLITARIA

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A la penumbra de una nueva noche solitaria
rememoro en el pórtico de un templo neogótico
el pegajoso beso que le dabas al viento negro.

Extraías de tus agujeros esa lengua húmeda
jadeante de ardiente sexo oculto en las tinieblas
y lamías las comesuras del fantasma inquisidor.

Las caricias de la brisa fúnebre recorren tus senos
deseos de ser absorbidos por un agujero negro
o alguna sombra etérea que vomite el alquitrán.

Te entregas al placer de la carne con la Nada
entrelazando mis putrefactos sentimientos de odio
que me corroen como a las entrañas, la peste.

A la penumbra de una nueva noche solitaria
le abres las piernas a la invisibilidad demoníaca
mientras los vislumbro, suicidándome en tu engaño.



P.S.: Escrito en Temuco el miércoles 21 de Septiembre de 2011 (14:56).




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