martes, 23 de febrero de 2010

PECO DE UN POCO DE IRA


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Odio la programación de la televisión abierta
Detesto las musiquillas pegajosas de la radio
Me irrita cuando se rayan mis discos pirateados
No soporto cuando se corta una cuerda de mi guitarra
Tíldenme de depresivo y por hoy los aborreceré

Odio tener que pagar para no ver los realities de la tele
Estoy harto del reggaeton, la cumbia y las baladas poperas
Me carga que me exploten por ser menos que nada
No soporto las cuchillas que me lanzan los capitalistas
Táchenme de antipático pues no me importará

Odio la juventud insulsa, inconsciente e irresponsable
No tolero las prepotencias absurdas de la tonta clase media
Me irritan los densos pseudointelectuales de mi universidad
Mi apestan los flaites-cumas-pungas o como quieran llamarlos
Tíldenme de fascista o clasista, caerán en contradicción

¡Al carajo con los poodles y otros símbolos de aparentar!
¡Al carajo con los violadores, empresarios, políticos y ladrones!
¡Al carajo, izquierdistas cerrados y derechistas hipócritas!
Hoy estoy harto de ustedes
Yo estoy hasta la coronilla de ustedes

Odio a los niños llorones, mamones y mal criados
tanto como odio a los imbéciles de sus padres
No sé para qué se les ocurre tener hijos
si va a ser la nana la que los va a tener que aguantar
¡Eso! Láncenme piedras por decir la verdad


No doy más con las noticias de Internet
que la farándula hinchadora de bolas
que las inmobiliarias que arrasan con la ciudad
que la inflación y la perpetua pobreza material
que la eterna corrupción vinculada al nepotismo
que la injusticia con los pobres y los deportistas
que los narcotraficantes y las pandillas
que las modas de lo efímero y lo banal
que los tontos graves que no dejar avanzar
que de Santiago, que de Chile, que del mundo
Censúrenme, critíquenme, destrócenme
Azótenme, desgárrenme, crucifíquenme


No hay lugar para el perdón
No hay lugar para el amor
No hay espacio para la esperanza
La muerte se los lleva sin tardanza
Y sólo queda la mala hierba
Y sólo queda el dolor
Y sólo queda el tormento
Y sólo queda llorar en un rincón

Peco de un poco de ira
Como algún día el padre Hurtado
Luther King
Gandhi
Y Jesús.

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