.
Hoy cogí un nudo de tu garganta
lo até a mi cuello perlado
y dando un vistazo al sol
gigante pendiente sobre mí
salté lo que más pude
mis pies colgados ennegrecieron
tal como mi rostro muerto.
Tu pena es la mía
mi fin es el tuyo
sin mí no existo
tampoco tú.
Tampoco tú.
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