Alguna día, bajo estas nubes y sobre este papel
cual cerezo en flor se impregnará una mácula
de mi sumo honor de persona descorazonada,
brotará la sangre del vientre abierto
sobre este desconsolado jisei.
Nadie llorará.
De ahora en adelante,
el seppuku hablará
por mi silencio
eterno.
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