Y el sueño me trajo un nuevo sueño
azul y con trazas de oscuridad
y lágrimas de un verdor
a un beso distante
y necesario.
Tus manos bordean mi luz y silueta
sudando real amor en los cielos
lluvia inasible de Chiapas
que cae destemplada
en Temuco.
Susurras con los ojos morenos, niña
profiriendo silencios hondos
que envenenan las venas
del vino de tu canto
no dormido.
Haciéndole el amor a la distancia
amada mía, en mí descansa
tu cabellera de obsidiana
y en mi sueño sueña
conmigo.
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