lunes, 29 de agosto de 2011

SÁBADO DE LUZ

.


Viernes lloró en la tarde de mi noche
el viento que no fue capaz de borrar
las lágrimas de total transparencia
en su fulgor.

Viernes, te apareciste esculpiendo
el más venenoso de tus sarcófagos
y hurtaste la sonrisa sencilla de la faz
más humana.

Viernes no logró sino dolernos más
de nuestros miedos de siempre
y faltó un abrazo y sobró ella,
la ausencia.

Ausencia de una doble soledad
que Viernes no quiso acompañar
se marchita el beso antes fecundo
hoy doliente.

Mas el soplido del Padre atemporal
conformado de acordes de antaño
pone una mano tibia en mi occipital
en mi cabeza.

En la burbuja de tiempos especiales
acaso se asome un Sábado de luz
centelleante que no bese el dolor
como el agua.

Cierro del ojo desorbitado de Viernes
ciego, asesino, incendio de inocentes
para dar paso a la tersa mano amada
de tu presencia.



P.S.: Escrito el sábado 27 de Agosto de 2011 (03:16), en Temuco.

No hay comentarios: