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¡Callaos ya, malditos blasfemos!
Os detesto por sus burlas y risotadas vacías de alma.
Os detesto por sus palabras pisadoras de infinito.
Os compadezco por su perenne ignorancia.
Os compadezco por su soberbia atormentada.
No he de tolerar más sus apellidos repletos de infamia y de calumnia.
¡No más Nietzsche!
¡No más Huidobro!
¡No más Lennon!
¡No más Kazantzakis!
¡No más Gibson!
¡No más espíritus que temen de su finitud!
No me juzgueis improbable e ignoto.
Sigo con vosotros.
En sus bocas balbuceantes.
En sus ademanes ilógicos.
En sus calendarios y ritos.
En sus rezos ocultos del inconsciente.
En sus lágrimas apartadas de Dios.
En sus miedos y esperanzas.
En vosotros mismos.
Soy la carne, soy el pan, soy la vida.
Soy.
Sigo siendo.
Hermanos míos, les guste o no.
Sigo siendo.
3 comentarios:
Chat Noir...
¡¿Qué más puedo decir?!
soy pan, soy paz, soy más...
:P para las dos.
;)
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