lunes, 4 de abril de 2011

LA DEMOCRATIZACIÓN DEL CUERPO (O CÓMO RECONSTRUIR NUEVAS DICTADURAS)

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Antes,
mi cabeza se hacía la huevona
con lo que sucedía en mi corazón
y mis tripas no reaccionaba a tiempo
ante los sucesos que lo requerían.

Ahora,
mi cabeza está comprometida
con los tristes avatares de mi corazón
y mis tripas se alborotan por todo
lo que implique saltar a la lucha.

La democratización del cuerpo.

Lo bueno,
la comunicación globalizada de mis sentidos
en torno a lo que dictan mi Ello, mi Yo
y pateándole el culo al Súperego.

Lo malo,
cuando el corazón no desea comprender,
cuando las tripas no saben qué hacer
y la mente se queda abandonada y herida.

Las conclusiones:
las tripas siguen al corazón;
la mente busca recuperar su autonomía
ahora algo perdida
y al corazón le importa una soberana raja
lo que tripas y mente piensen de ella,
de sus decisiones
y de las consecuencias de sus rebeldes actos.

Democratizar al cuerpo
no es más que llevarlo directamente a su mayor contradicción.

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