En una sonrisa puede radicar la vida,
mas para mí está más presente que nunca
cuando lloramos, cuando nos cuestan las cosas,
cuando extrañamos y no comprendemos
las circunstancias del "aquí" y del "ahora".
Cuando nos caemos de rodillas y perdemos
la fe, la voluntad y la esperanza.
Cuando creemos que no hay un "más allá"
y, de repente, una brisa fresca nos empapa
de un "volver a creer", de un renacimiento.
Allí radica el sentido de la vida
y allí se hace carne la sonrisa.
P.S.: Escrito en Temuco el jueves 27 de Octubre de 2011 (05:33).
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