viernes, 25 de noviembre de 2011

SILENCIO. SÓLO SILENCIO. SOLO.

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Apenas puedo distinguir mis manos en la penumbra.
Mis ojos revientan lagrimas sucias, estoy cansado.
Tiemblo sobre la cadena de un viejo libro inacabable
y la lluvia desborda una noche que se destruye las rodillas.

Silencio. Sólo silencio. Solo.

Me patean las sienes en el turbio frío del pavimento.
Quiero -como todos los hijos de su gran puta-
besarle los labios a Dios en su propio infierno,
ser escupido irremediablemente hacia el desierto.

Silencio. Sólo silencio. Solo.

Se mueven las cortinas a voluntad y ronda un espectro.
Las tripas escapan de mí de una vez... otro mareo.
El hielo petrifica la mecha de una vela que agoniza.
Manipulo la guadaña de otro nuevo sueño sempiterno.

Silencio. Sólo silencio. Solo.

La muerta se desangra a mi lado vomitando palabras viscosas.
Nunca la virgen probó del sexo de la vil peste negra.
Se despegan de la almohada diecisiete mariposas de fuego
directo hacia el punto ciego de alguna retina desconocida.

Silencio. Sólo silencio. Solo.

Limpio mi cuerpo con el agua de mis ojos que lloran y lloran.
La luz de otra inminente estrella extinta me parte la cabeza.
Mis venas abiertas florecen sanguíneas ante el horror gutural.
¡No vencerás a la sombra que se diluye en la pared esta vez!

Silencio. Sólo silencio. Solo.

Me destrozo la tráquea, al aire y la carne que me da vida,
se libera descontrolado en mi voz el silencio de todos los santos,
el viento saturnino de tu imagen inalcanzable asesina mi muerte
y el Cristo colgado en la pared arranca una carcajada ulcerante.

Silencio. Sólo silencio. Solo.

¡Mis gritos a la vena!
¡Mi estúpida condena!
¡Nadie ni nada lo frena!
El eco sordo me apena...

Dios refuerza mis cadenas
llorando: "nada vale la pena".

Nada vale la pena.
Ya nada... vale la pena.



P.S.: Escrito en Temuco entre el miércoles 02 de noviembre de 2011 (05:20) y el jueves 10 del mismo mes (22:18).

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