.
Borges, no me llegas a los talones
porque apenas entiendes lo que digo.
Tal vez seas incapaz de comprender,
incapaz de descifrar más de lo que ves
sobre las cosas móviles que se despliegan
a tu alrededor.
Parecieran años desde que te conozco
y sólo son instantes fecundos de olvido
hasta que llegas a mí, engatusándome
con tu tierna atemporalidad.
Borges, no me llegas a los talones
y aún así, te reconozco como el mejor,
castaño gatito mío.
* El título refiere a un aporte de mi amigo Juan Eduardo Fürche.
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