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Los doce días primeros
representan cada mes del año presente
según dice la antigua tradición
de no sé dónde y quién sabe cuándo.
Hay que fijarse en cada índole,
cada ámbito y cada aspecto
de lo que puedan traer las jornadas
que pasan rudas y raudas.
El primero significa a enero lo que el último
a un diciembre mentiroso y calmo
y el resto son de relleno
con actos que no valen remebranza.
Los doce días primeros
son mixtura amor y dinero,
sueños y realidades semidesnudas,
entre otras cotidianas cosas hueras.
Como quiera que deseen invitar al mito
vale ponerle empeño a estas fechas
tanto como a las otras trescientas y tantas
jornadas que implacables esperan.
Si es que la vida nos deja.
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