martes, 24 de mayo de 2011

VEINTE Y OCHO

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Siento el sabor de un vino añejo en los labios
y el olor del tabaco
que revolotea por mis sienes.

En vez de veinte y ocho quizá
sólo quizá
sea un sabio de ochenta y dos.

Quién sabe: acaso soy sólo un personaje desfalleciente
en la vejez peregrina
de alguna vieja novela.


domingo, 8 de mayo de 2011

MELOMANÍA

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Me vuelve a quitar horas de sueño,
me vuelve a acuchillar en mi andar callejero.

Benditos sean esos malditos hijos de la perra,
que cultivan en las nubes esas plantas del que brota
y se desperdiga por doquier.
Esa irresistible droga,
deliciosa, irresistible,
a lo sumo adictiva
y que te deteriora
hasta una muerte de rodillas
anhelada.

Música...
¡Música!


sábado, 7 de mayo de 2011

Y, DE REPENTE

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Y, de repente,
de la nada,
me veo sumergido en la vorágine
de voces viejas y letras nuevas
parchándome las grietas
de batallas pasadas
y de guerras perdidas.

Y, de repente,
me descentro
y me ven otros,
me sienten otras,
para volver firme en mí,
volver a mí.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ENCERRADO EN LA APORÍA

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Un nuevo mediodía poniendo el pie en el pavimento
lluvioso.

Los rumbo se niegan a darme señales precisas
de la hoja de ruta a seguir
y sólo camino buscando lugares comunes
y quizá,
algún emblema del pasado
que marcó mi piel a fuego
y sufrimiento.

Las nubes no desaparecerán de horizonte
pérfido.

Me aniquilo los oídos de la sordera de una música
etérea y aniquiladoramente
estremecedora ante este cuerpo inerte
que quizá
se deja llevar por los pasos
de alguna huella antes pisada
sobre la humedad.

Sólo algunas melodías me van acompañando en mi tortura
resignadas.

Las nubes abren paso a la boca de lobo de otra nueva noche
que pondrá en el gélido congelador de algún cerro
este muerto que encerrado en la aporía
de no poder dejar de caminar
y de vagar.


martes, 3 de mayo de 2011

LASCIVIA

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¿Qué tal si me latigas la desnudez trigueña
con aquellos cabellos plenos de poder
sedientos de vanidad inmensa
y de lujuria extrema?

Castígame con esa mirada sedienta
de violencia sexual que escondes
bajo la apariencia de candidez
de mujer decente.

Somete éste, mi cuerpo sangriento
con tus uñas omnipotentes
dignas del goce divino
de la decadencia.

Hazlo rápido
¡Ahora ya!
Antes que me arrepienta...


ANGUSTIA ES LO QUE SIENTO CUANDO ESCRIBO

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Angustia es lo que siento cuando escribo
sabiendo que la noche, tras la ventana,
se vuelve inmensa y rodea los techos
mezclándose con la quietud de leños
ajados de la tierra inmensa, explotada.

Calor en mi cuerpo vencido,
calor en los de los otros,
a costa del ramal de tu vida
de melancólico verde olivo.

EN UN MAR DE BLANCAS NOCHES

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En un mar de blancas noches
se convertirán las caricias cálidas
de tus manos irónicas.

Alguna cuerda de guitarra
soltará su lamento extraordinario
y una lágrima de añoranza.

¿Acaso piensas callarlo
todo de una vez y preferir
tu abominable soledad?

No me conoces ni yo
tu entrañable desesperación
mas ¿creerás en mi balada?

Asómate como la guitarra
o como el sol tras el eclipse
y deslúmbrame, sincera.

Sin consuelos, sin quejas
ni vitalidades ni advertencias,
a estos brazos trigueños.

Esta vez, calla.
La sonrisa en nuestras faces
bastará.

VA A DEPENDER DE LAS CIRCUNSTANCIAS

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Va a depender de las circunstancias
-revoltosa servidumbre de instantes fragmentados-
si hay salida alguna a la ventisca de sentimientos,
diáfanos sentimientos profanos y destructores,
o si la marea cargada de las algas dóciles
de los acontecimientos humanos
atenta contra la existencia de mi pluma
de golpe y porrazo.

lunes, 2 de mayo de 2011

SALTIMBANQUI

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Me tienes haciendo piruetas burdas
blasfemando chistes frente a los demás
mofándome de las desgracias risibles
e insufribles de mis huesos
oxidables.

El tricornio gira con los picos coloridos
hacia un centro sin espacio real
desempeñando mis mejores etiquetas
enrrostradas en mis caretas azules
y escarlatas.

Clavas y esféricos diseñan la constelación
el dibujo de mi agraz corazón
teniendo un último gran suspiro
hacia las membranas firmes
de tus leves oídos.

Groserías al mundo y besos a la soledad
saltando como un conejo en la banca
mientras el cuerpo se pudre
lentamente por el silencio
de tu voz.

Esa voz que ama violar mis sienes
insinuantes
perennes.