Y, de repente,
de la nada,
me veo sumergido en la vorágine
de voces viejas y letras nuevas
parchándome las grietas
de batallas pasadas
y de guerras perdidas.
Y, de repente,
me descentro
y me ven otros,
me sienten otras,
para volver firme en mí,
volver a mí.
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