Un nuevo mediodía poniendo el pie en el pavimento
lluvioso.
Los rumbo se niegan a darme señales precisas
de la hoja de ruta a seguir
y sólo camino buscando lugares comunes
y quizá,
algún emblema del pasado
que marcó mi piel a fuego
y sufrimiento.
Las nubes no desaparecerán de horizonte
pérfido.
Me aniquilo los oídos de la sordera de una música
etérea y aniquiladoramente
estremecedora ante este cuerpo inerte
que quizá
se deja llevar por los pasos
de alguna huella antes pisada
sobre la humedad.
Sólo algunas melodías me van acompañando en mi tortura
resignadas.
Las nubes abren paso a la boca de lobo de otra nueva noche
que pondrá en el gélido congelador de algún cerro
este muerto que encerrado en la aporía
de no poder dejar de caminar
y de vagar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario