En un mar de blancas noches
se convertirán las caricias cálidas
de tus manos irónicas.
Alguna cuerda de guitarra
soltará su lamento extraordinario
y una lágrima de añoranza.
¿Acaso piensas callarlo
todo de una vez y preferir
tu abominable soledad?
No me conoces ni yo
tu entrañable desesperación
mas ¿creerás en mi balada?
Asómate como la guitarra
o como el sol tras el eclipse
y deslúmbrame, sincera.
Sin consuelos, sin quejas
ni vitalidades ni advertencias,
a estos brazos trigueños.
Esta vez, calla.
La sonrisa en nuestras faces
bastará.
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