sábado, 23 de agosto de 2008

ETERNO RETORNO

.


- Ya vai a ver no má... ¡¡Vai a ser mía, washita!!


El pobre compadre dirigía estas palabras, pero sólo con una oscura y calentona mirada. Su boca permanecía muda, silenciada quizá por la lengua que, excitada, recorría esos labios secos y faltos de sexo.


- ¡Oh mi'jita linda! ¡¡¡Cómo te haría chupeta!!!


Así, nuestro amigo (digámosle 'amigo' para no ser un narrador tan miserable con este pobre diablo) arrastraba el poncho por las calles de un Santiago repleto de smog. No se veía la cordillera, ni el San Cristóbal. Nada.


De repente, entre las mujeres que habían rechazado sus silenciosas provocaciones, y las que más, que no se percataron en lo más mínimo (obvio, debían andar pensando en su trabajo, en su novio, en su familia y en muchas cosas más importantes), aparece un bello modelo femenino en su camino, recibiendo la insaciable mirada del tipo con una sonrisa y un gesto usual en ellas cuando quieren coquetear: unos jugueteos en su cabello castaño.


Nuestro amigo la vio pasar y, al cruzarse, él queda mirándola por atrás. Casi casi chorrea de babas el chaleco que llevaba puesto, porque la mujer tenía lo suyo: ni alta ni baja, delgada, castaña (como ya señalé), de tez blanca, ojos almendrados y con vestimentas que ceñían su atractiva figura.

Ella voltea su rostro hacia el compadre y le vuelve a sonreír. Nuestro baboso amigo queda loco y lentamente le sigue. Ella, al darse cuenta, continúa caminando sin ponerse nerviosa; por el contrario, empieza el juego.


La chilena pícara baja al metro Universidad de Chile y nuestro compadre, para no perderle la pista, chicotea los caracoles y acelera los pasos.

No la pierde de vista.


Ella cruza los pasillos del metro, repleto de negocios. Sale el olor rico de las galletas del "Castaño", pero a nuestro hombre no le entran balas y sigue -perro sabueso- tras el objetivo: la castañita coqueta.


Ella baja por las escaleras al metro. La mujer le apunta al personaje con el brazo hacia abajo, como queriendo decirle que el encuentro será en los andenes del metro. El compadre acelera aún más los pasos, porque si sigue con ese ritmo, cooperó no más.

La ve cargando su Tarjeta Bip! y baja a los andenes del metro. Él no anda con plata suficiente para cargar la dichosa tarjeta y le ruega a todos los santos para que pueda pagar su boleto con lo que le queda.


¡¡¡Sí, pasó!!!


Ella está llegando al andén cuando nuestro roto -de manera decidida- trota para bajar a encontrarse con ella. Está dichoso y con la maldad entre las piernas.


¡Por fin! Ella y él, a diez metros de distancia. Nuestro calentón amigo se acerca y con el mejor timbre de voz, más baritono que un argentino, le dice:

- ¿Te gusto, no es cierto?


La mujer quita la sonrisa del rostro y le responde, increpándolo:


- Mira loco, no te vengai a hacer el lindo conmigo ¿Entendiste?

- ¡Pe-pero si me miraste y me sonreíste y...!

- ¡Uyyy! Ustedes los hombres son todos unos babosos... Yo te sonreí porque me di cuenta que tenías el cierre del pantalón abierto. ¡Intenté no cagarme de la risa...!

- ¡O sea, que las señas de las escaleras eran de...!

- Sí, poh. ¡Pa' que te subierai el cierre, agilao!


Nuestro amigo se derrumbó por dentro y el sex appeal se le fue a las rechupallas. Hasta las babas se le secaron de cansancio y desamor. Para más remate, la mujer se encuentra en el momento con otra mina, y se pegan manso calugazo.

Antes de abordar el metro, ella le dice, en son de burla:


- ¡Soy lesbiana, aweonao!


Nuestro pobre diablo sube a la superficie y vuelve a las calles. Solo.

Se dice por dentro "¡Nunca más, nunca más seré tan weón!".



Ahora sí, iba a su pega de mesero, sin un peso -además de lo perdido en la tarjetita Bip!- cuando aparece otra mujer. Una morenita despampanante y muy suelta de cuerpo. Le sonríe a nuestro amigo.


El personaje, sin pensar en su pega ni en las monedas que faltan para llegar a casa -cada vez más pobre, desordenada y solitaria- persigue coqueto y caliente a la chilenita, que ya va acelerando sus pasos rumbo al metro Universidad de Chile.


=0=

No hay comentarios: