jueves, 28 de agosto de 2008

ROCK IS NOT DEAD

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Siempre pensaba que debí haber sido rockero.

No lo sé. Tenía un poco de voz, sabía tocar guitarra, adoraba a los clásicos del Rock N' Roll. Adoraba a Queen.

No fue así. Me convertí en otro universitario más de este país de estudiantes mediocres y drogos.


Quizá debí haber nacido en otra época. En otro lugar.

Retornar a lo que nunca fui. Soñar con lo que ahora ya no seré.



Me tendía en los prados de aquellos parques, por donde pasa poca gente. Alguno que otro amante, de esos que tienen lentes, ocultando quizá algún affaire pasajero y reñido con la moral cristiana, burguesa y todas esas estupideces que significa estar en un matrimonio sin amar al de al lado.


Allí me iba con mi guitarra vieja de tanto tocarla y aporrearla, a crear algún riff o, si andaba cercano a la trova, recrear uno que otro arpegio.

El sol primaveral era alejado de mis ojos por las hojas de los altos sauces. Me acurrucaba con mi guitarra en la base del sauce, recibiendo la luz brillante y el cielo sin horizonte, infinito como el azul de mi tristeza y mis frustraciones.



Sí. Deseaba ser rockero. Ser un trovador, quizá. Un poco más que lo que soy. No por la fama, sino por la vida y la muerte. Lo erótico, lo tanático. Todos esos discursos de cátedra de psicoanálisis. El rock es un poco de filosofía. Es como nos hemos hecho: a sangre, música y a patadas en el culo. Abandonados de todo y entregados a todo.


Todo eso pensaba bajo el sauce. Anochecía. Ya los acordes no me salían debido al frío y a los calambres que entorpecían mis dedos.

La guitarra te provoca eso. Mientras más cabrón eres tocándola, te aleja más del mundo. Veo cómo otros giles tocan con pésimos rasgueos y tienen un círculo de amigos cantando, felices, sonrientes, sus canciones.


Yo estoy solo. Intento sacarle lo inefable a la sexticorde. Al menos intento. No me es posible. La noche me ha superado y me es tan difícil recibir a estas alturas el calor humano. La mano amiga. Un beso femenino diciéndome "hasta mañana".



Estoy agotado. Es todo por hoy.



Me envuelvo entre mis cartones y me pongo a dormir, esperando que entre las estrellas de la colosal noche, aparezca un ánima, un Freddie Mercury que desde los cielos me venga a buscar para que me lleve junto a Dios para rockear.




No quiero estar otro día más solo.




=0=

2 comentarios:

Tabita dijo...

me sentí ofendida con lo de universitari drogo jajaja, me gusta como escribes, solo procura postear más corto, los blogs no suelen ser un medio fácil de leer, cuando posteas muy largo las personas perdemos el interés en el post, por muy bueno que esté, te voy a linkear desde mi blog ;) un besote

Marcos dijo...

La gracia del blog es que tiene lo que no tiene otros espacios: justamente, espacio para desarrollar un relato.

Pensé en eso. Po lo mismo, decidí no hacer un cuento largo, de varios posteos. Prefiero relatos cortos y fácilmente leíbles en poco tiempo...

De todos modos, gracias por las críticas, amiga.

;)